La vaca

Un cuento para reflexionar sobre el nuestra zona de confort

Un sabio maestro y su fiel discípula paseaban por un bosque, mientras le explicaba la importancia de conocer lugares diferentes, visitar y conocer a otras personas y tratar de extraer el máximo de aprendizajes de esas experiencias.

Llegaron a una explanada de apariencia humilde. Hacía frío y ya era momento de comer, así que se acercaron a una casa y ofrecieron a una familia compartir su comida para resguardase y conversar un poco. Entraron en un chamizo donde había una única pieza compartida por la familia. El sabio les preguntó cómo hacían para sobrevivir en aquel lugar. La mujer orgullosa les respondió que tenían una vaca y que utiliciban la leche que obtenían para hacer queso o cuajada y luego los intercambiaban por otros alimentos.

– “Así es como vamos sobreviviendo”, concluyó la mujer.

Al terminar de comer, se despidieron y cuando se habían alejado suficiente, el maestro se volvió a contemplar al lugar y le dijo a su discípula:

– “Busca la vaca, llévala a aquel precipicio y empújala por el barranco”

La discípula horrorizada, quiso replicar al maestro. Pero el maestro alzó la mano para hacerla callar y permaneció en silencio en estado de meditación. Tras horas de espera, la discípula entendió que no se moverían de allí hasta cumplir la orden de su maestro, así que cabizbaja emprendió el camino hasta encontrar la vaca y cumplir la orden que había recibido.

Lanzó la vaca por el barranco y emprendieron de nuevo el viaje. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquella joven durante muchos años. Hasta que un día, mortificada por la culpa, decidió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar a confesar y ofrecer sus servicios para ayudarlos.

Cuando llegó al lugar, todo había cambiado, en lugar de una choza había una bonita casa con una zona de juegos y un jardín arreglado y pulcro. La joven se sintió triste y desesperada, imaginó el triste y duro destino de la humilde familia abandonando el lugar o muriendo de hambre. Decidida a reponer los daños, se dirigió a la casa para preguntar si sabían donde podía encontrar a la familia.

La misma mujer que les había recibido años atrás, salió a su encuentro y le invitó a entrar a la casa. La joven avergonzada no sabía qué decir, estaba sorprendida y lo único que se le ocurrió fue elogiar el cambio. Entusiasmada, la mujer le explicó:

– “Teníamos una vaca que cayó por un barranco y murió. Al principio, desesperamos, pero vimos la necesidad de hacer otras cosas y probamos fortuna. No nos está yendo mal. Al final, el accidente de la vaca fue un empujón para intentar cosas diferentes”.

 

2018-05-24T17:20:42+00:00

4 Comments

  1. Yuber Puerto Guerrero 28 mayo, 2018 en 8:22 pm - Responder

    Buenas tardes. Deseo saber más información del curso que anuncian. Buena tarde.

  2. Rocio vesga 29 mayo, 2018 en 12:19 am - Responder

    Muy interesanta la lectura. Me enseña que a veces los cambios son buenos. Es vueno salir de la zona de confort.

  3. Naidu Rocio Cortazar 29 mayo, 2018 en 6:33 pm - Responder

    Es verdad, nos cuesta salir de la zona de confort, nos vamos acomodando a las situaciones y dejamos pasar la vida.
    .

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